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2008-08-25 11:40:47
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lavanguardia.es
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Varios premios Nobel admiten no tener recetas para salir de la crisis
Alrededor de trescientos jóvenes y prometedores economistas de casi sesenta países de todo el mundo se volvieron ayer a sus hogares preocupados. Tras tres días de reuniones con catorce premios Nobel de Economía en la pequeña localidad alemana de Lindau, en la ribera norte del lago Constanza, el resultado es descorazonador.
Prácticamente todos los galardonados por la Academia de Suecia reconocen la complejidad de la actual crisis económica, la mala gestión de los riesgos y la falta de formación de muchos financieros. La mayoría de ellos, sin embargo, admite no tener recetas para resolverla y no saber cuánto tiempo durará.
Myron Scholes, premio Nobel en 1997, no dudó en afirmar ante el foro de oyentes que lo escuchaba que "la crisis no ha terminado y no podría estimar exactamente cuándo ni cómo finalizará". "Mientras persista la crisis, veremos más instituciones financieras en problemas, y todo será aún más doloroso para la economía mundial en lo que resta de año".
El que fue galardonado en 1997, junto a Robert Merton, por sus trabajos para calcular el precio de las opciones financieras, incluso reconoció que ahora es mucho más pesimista que hace un año sobre las dimensiones que ha tomado la crisis. Opina que esta se está alimentando de las pérdidas de las empresas financieras y la expectativa de que se reconozcan cada vez más está siendo subestimada por las autoridades.
Para Scholes, uno de los fundadores del célebre fondo Long-Term Capital Management (LTCM), que se hundió en 1998 en plena crisis de Rusia, "las instituciones financieras todavía necesitan recortar los préstamos y fortalecer sus balances mediante aumentos de capital adicionales y la venta de activos, lo que perjudicará a las empresas para financiar sus actividades a largo plazo".
Igual de alto y claro habló Daniel McFadden, premiado en el 2000, que expresó su convencimiento de que la actual crisis provocada hace un año por la alta morosidad de las hipotecas de alto riesgo (subprime)en Estados Unidos seguirá golpeando a los mercados financieros y a la economía mundial. No pronosticó, sin embargo, cuándo se vislumbrará la recuperación.
"Mientras siga la crisis vamos a ver muchas quiebras empresariales", dijo el economista estadounidense, que sólo avanzó propuestas para que no se repita una situación como la actual. McFadden abogó por fundar una entidad similar a la Administración de Alimentos y Fármacos de EE. UU., que supervisará y certificará los nuevos instrumentos financieros que salen al mercado para evitar así la creación de burbujas especulativas y su efecto dominó cuando estallan...
Por su parte, Mohamed Yunus, premio Nobel de la Paz en el 2006 por sus esfuerzos para incentivar el desarrollo social y económico y creador del Banco Grameen, fue quien mejor representó quizás el espíritu que afloró en las intervenciones de sus galardonados colegas económicos. Según la edición on line de Die Welt,Yunus razonó: "En la medida en que nadie quiere volver a sufrir una situación mundial como la actual, confío en que este problema desaparezca apaciblemente".
Noticia completa en: www.lavanguardia.es/lv24h/20080824/53527...
Fuente Original:
compartido con
2008-08-25 15:25:27
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anonimo
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2008-08-25 21:58:49
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anonimo
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se refiere a la crisis mundial ? me parece muy extremista, lo de la economia es como especie de cuerda,si se acerca la cuerda se aleja de otro sitio,entonces algunos paises seran mas ricos y otros mas pobres,en definitiva España seguiran siendo igual de petarda
2008-09-05 19:28:02
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anonimo
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Al final, la crisis las viven las familias, por el precio de las viviendas (y sus hipotecas), por el precio de la gasolina, en resumen por las multinacionales, la especulación, construir una vivienda digna no cuesta más de 80.000 (y menos si es prefabricada) si tuviera placas solares, no necesitariamos a la compañias electricas pero no nos dejan "desenchufarnos", si tuvieramos coches electricos que pudieramos cargar en nuestras casas con placas solares no necesitariamos a las petroleras, pero no nos dejan "colgar la manguera", así que trabajamos al final para los bancos, electricas, petroleras, etc. seguro que si una familia tuviera la casa pagada porque le hubier costado solo 80.000 autosuficiente y no necesitara petroleo, le ahogaría menos la crisis porque casi no necesitaría dinero, pero no nos dejan. Así que al final es todo un cuento.
No sé el final.
2008-09-05 22:11:10
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PIRAMIDAL
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El modelo financiero ha sido un gran éxito para quienes se hallan en la cúspide de la pirámide"
Entrevista al economista Michael Hudson.
Kaos. Laboral y Economía | Sin Permiso | 3-9-2008 | 254 lecturas | 1 comentario www.kaosenlared.net/noticia/modelo-finan...
El modelo financiero ha sido un gran éxito desde el punto de vista de quienes se hallan en la cúspide de la pirámide"
El modelo financiero ha sido un gran éxito desde el punto de vista de quienes se hallan en la cúspide de la pirámide (
). La economía se ha polarizado a punto tal, que el 10% más rico de la población posee el 85% de la riqueza nacional. Nunca antes el 90% de la población restante había estado tan endeudada, nunca antes había dependido tanto de los ricos. El poder de éstos sobrepasa con mucho al que hayan tenido en cualquier época de la que quede constancia estadística. Tiene usted que darse cuenta de que lo que ellos de verdad pretenden es arrasar la Ilustración, terminar con la filosofía moral y los valores sociales de la economía política clásica, que culminaron en la legislación de la Era Progresista, así como en las instituciones del New Deal. No pretenden que la economía sea más igualitaria, y no pretenden compartir poder. La codicia de la elite rica es (como bien observó Aristóteles) infinita. De modo que lo que a usted le parece una violación de los valores tradicionales lo que es, en realidad, es una reafirmación de los valores preindustriales, feudales. La economía está retrocediendo por un camino que lleva a la servidumbre por deudas.
Mike Whitney entrevistó de nuevo el pasado 29 de agosto al economista Michael Hudson sobre la crisis económica y financiera mundial y sobre el horizonte político de la misma. La función de la hegemonía del dólar, la polarización social resultante de las dinámicas financieras de las últimas décadas, la interesada incompetencia de los economistas ortodoxos, los silencios de los medios de comunicación, el ataque de fondo a los valores morales y políticos de la Ilustración por parte de una elite ultrrica o el rumbo emprendido por la actual economía hacia una servidumbre por deudas de la población trabajadora: sobre esos y otros temas versa la entrevista. Profundo científicamente, político de cabo a rabo y, como siempre, expedito y original en su forma de argumentar, el respetado experto norteamericano en mercados financieros y política fiscal sigue ofreciendo análisis económico-políticos tan claros como aleccionadores de la coyuntura económica estadounidense y mundial.
El déficit por cuenta corriente de los EEUU ronda los 700 mil millones de dólares. Un capital prestado suficiente para sufragar el coste de los 120 mil millones de dólares anuales de la guerra en Irak, de todo el presupuesto del Pentágono 450 mil millones de dólares y de los recortes fiscales de Bush a los ricos. ¿Por qué el resto del mundo persiste en financiar el militarismo estadounidense a través del déficit por cuenta corriente, o es ello, acaso, la inevitable consecuencia de la desregulación monetaria, de la hegemonía del dólar y de la globalización?
Como expliqué en mi libro Superimperialismo, los bancos centrales de otros países compran dólares, no porque piensen que los activos en dólares son buena compra, sino porque si no reciclaran sus excedentes comerciales y los gastos de consumo y militares de los EEUU comprando bonos emitidos por el tesoro norteamericano, por Fannie Mae y por otros, sus monedas se
apreciarían respecto del dólar. Eso colocaría a sus exportaciones fuera de los mercados mundiales dolarizados. De modo que los EEUU pueden gastar más y más dinero tan ricamente.
La solución es: 1) controles de capital, a fin de bloquear los ingresos en dólares; 2) tarifas variables frente a las importaciones procedentes de economías dolarizadas; 3) compra de inversiones estadounidenses en países receptores de dólares (de modo que Europa y Asia usarían los dólares de sus bancos centrales para comprar inversiones privadas estadounidenses según su valor contable; 4) exportaciones subsidiadas a economías dolarizadas con moneda depreciada y respuestas similares a las que adoptarían los EEUU si estuvieran en la posición de un país con excedente de pagos. En otras palabras, Europa y Asia tratarían a los EEUU como los chicos norteamericanos del Consenso de Washington tratan a los deudores del tercer mundo: haciéndose con sus materias primas y con otras industrias suyas, con sus plantaciones exportadoras y con sus gobiernos.
El economista Henry Liu ha dicho hace poco lo siguiente: La hegemonía del dólar permite a los EEUU apropiarse indirecta pero substancialmente de toda la economía global, exigiendo la denominación de su propia riqueza en dólares fiduciarios que los EEUU pueden imprimir a voluntad sin apenas castigos monetarios
El comercio mundial es ahora un juego en el que los EEUU producen dólares fiduciarios de incierto valor de cambio y valor intrínseco cero, mientras el resto del mundo produce bienes y servicios que pueden comprarse con dólares fiduciarios a precios de mercado fijados en dólares. ¿Exagera Liu, o es que la Reserva Federal y las elites bancarias occidentales proyectan realmente mantener el control imperial sobre la economía real por la expedita vía de asegurar que el grueso de la energía, de las mercancías y de los bienes manufacturados se denominen en dólares? Si tal es el caso, parecería que el actual valor nominal del dólar no importa mucho, mientras siga siendo usado en la compra de mercancías. ¿Es así?
Henry Liu y yo hemos venido discutiendo eso desde hace unos cuantos años. Estamos completamente de acuerdo. El texto que usted cita da en el clavo. Sus artículos en Asia Times proporcionan un análisis periódico de la hegemonía del dólar.
Qué relación guarda el estancamiento de los salarios de los trabajadores con la actual crisis crediticia? Si los salarios de los trabajadores se hubieran mantenido a la par con la tasa de producción, ¿no habría sido acaso menor la probabilidad de terminar en una situación como la actual? Y si eso fuera cierto, ¿no deberíamos centrarnos ahora más en la resindicalización de la fuerza de trabajo, en vez de buscar soluciones en el patético Partido Demócrata?
La crisis crediticia deriva de la magia del interés compuesto, esto es, de la tendencia de las deudas a duplicarse y a reduplicarse. Cualquier tasa de interés es un tiempo de duplicación. No hay producción de economía real ni excedente económico algunos que puedan aguantar esa tendencia de la deuda a crecer cada vez más rápidamente. De manera que la crisis financiera se hubiera dado de todos modos, independientemente del nivel de los
salarios.
Es muy sencillo: el precio de la propiedad de la vivienda tiende a absorber todo el ingreso personal disponible del propietario. De modo que si los salarios hubieran crecido más rápidamente, el precio de la vivienda, simplemente, habría crecido más rápidamente, en la medida en que los empleados habrían dispuesto de más dinero para sostener hipotecas más onerosas. El estancamiento de los salarios no hizo sino mantener el freno sobre el precio de la vivienda, contribuyendo a que éste se quedara en niveles estratosféricos, y no ionosféricos.
En lo que hace a los sindicatos norteamericanos, no han sido de ninguna ayuda para resolver la crisis de la vivienda. En Alemania, en donde me hallo precisamente ahora, los sindicatos han patrocinado cooperativas, como solía hacerse antes en Nueva York, con costes bajos para sus miembros. De manera que, en Alemania, los costes de vivienda solo absorben el 20% del presupuesto familiar, la mitad que en los EEUU [en España, el 46,2%; T.]. Imagine qué podría hacerse si los fondos de pensiones hubieran invertido su dinero en construir vivienda para sus contribuyentes, en vez de colocarlo en el mercado de valores para comprar y hacer pujas por las acciones que los altos ejecutivos y otros con información privilegiada vendían.
Cuando los políticos o los miembros del establishment de la política exterior hablan de la integración de Rusia o de China al sistema internacional, ¿qué quieren decir exactamente? ¿Quieren decir el sistema denominado en dólares y gobernado por la Fed, el Banco Mundial, el FMI y la OMC? ¿Comprometen los países su soberanía nacional al participar en el sistema económico hegemonizado por los EEUU?
Por integrar entienden absorber, como un parásito integrando al huésped en su propio sistema de control. Lo que quieren decir es que, con las normas de la OMC y del FMI, se prohibirá a otros países llegar a ser ricos por la vía que por la que llegaron a serlo los EEUU en el siglo XIX y a comienzos del siglo XX. Sólo a los EEUU les será permitido subsidiar su agricultura, una suerte de privilegio concedido al veterano de los precios subsidiados. Sólo los EEUU tendrán libertad para aumentar los tipos de interés con objeto de estabilizar su balanza de pagos, y sólo los EEUU pueden dedicar su política monetaria a la promoción del crédito barato y de la inflación de los precios de los activos. Y sólo los EEUU pueden desarrollar un déficit militar, obligando tan ricamente a pechar con ello a los bancos centrales extranjeros de los países recipientes de dólares. En otras palabras, no hay barra libre para los demás países, sólo para los EEUU.
Los otros países lo que hacen, en realidad, es ceder soberanía nacional. Los EEUU jamás han ajustado su economía para crear equilibrio con otros países. Pero para ser equitativos, en este respecto, sólo los EEUU actúan plenamente en interés propio. Por mucho, el problema es que otros países no están jugando el juego. No están actuando como gobiernos reales. Se necesitan dos para que uno vaya tan ricamente a la suya. Sus gobiernos se han convertido en habilitadores de la agresión económica estadounidense.
¿Cuál cree usted que sería la reacción de la administración Bush, si un país pequeño, como Suiza, hubiera vendido centenares de miles de millones de dólares de títulos hipotecarios carentes de valor a bancos de inversiones, a compañías de seguros y a inversores de los EEUU? No pleitearía y no exigiría responsabilidades? ¿Cómo se explica que China y las naciones de la UE, que fueron víctimas de ese fraude gigantesco, no hayan boicoteado los productos financieros estadounidenses o exigido reparaciones?
El derecho internacional no es claro en relación con el fraude financiero. La regla es el clásico caveat emptor. Los inversores extranjeros asumieron un riesgo. Confiaron en un mercado financiero desregulado como el estadounidense, que facilitaba superlativamente el ganar dinero con el fraude financiero. A fin de cuentas, lo que hicieron fue confiar en la desregulación neoliberal, en casa y en los EEUU. Inglaterra se halla ahora en el mismo lío. El proceso de rendición de cuentas, se suponía, radicaba en las empresas privadas norteamericanas de auditoría, así como en las agencias privadas de evaluación de riesgos. Los inversores extranjeros estaban tan obnubilados por la retórica del libre mercado, que terminaron creyéndose las fantasías de la autorregulación y de los mercados autorregulados tendentes al equilibrio, sin percatarse de la manifiesta tendencia del mundo realmente existente a la polarización económica y financiera.
En otras palabras, el grueso de los inversores extranjeros carecía de un cuerpo realista de teoría económica. Los EEUU pudieron limitarse a argüir que los inversores extranjeros debían aceptar las responsabilidades atinentes a sus malas inversiones, como se dice que hacen también los fondos de pensiones y otros inversores estadounidenses.
Hace poco, el Congreso aprobó una ley que confiere al secretario del tesoro, Henry Paulson, una autoridad sin precedentes para emplear el dinero que necesite a fin de mantener la solvencia de Fannie Mae y Fredie Mac. Paulson aseguró en el Congreso que no necesitaría más de 25 mil millones de dólares, pero lo cierto es que el voluminoso texto de la ley 400 páginas le permite incrementar la deuda nacional en 800 mil millones. ¿Cómo afectará el rescate de Fannie/Freddie al dólar y al déficit presupuestario? ¿Contribuirá eso a disparar las tasas de interés?
La Fed puede reflotar la economía con dinero, al modo de Alan Greenspan, a fin de prevenir la escalada de los tipos de interés. Nadie sabe exactamente qué ocurrirá con Fannie y Freddie, pero todo apunta a que la crisis hipotecaria y financiera irá a peor, a mucho peor, el año que viene. Estamos ahora entrando en el ojo de la tormenta, cuando las hipotecas a interés variable se están revisando al alza y cuando los bancos norteamericanos tienen que pechar con la deuda existente en un mercado dominado por el temor de los inversores extranjeros a que esos bancos se hayan quedado sin valor neto.
De manera que el principio aquí es: el pez gordo se come al chico. Wall Street será rescatado, y se permitirá que los bancos consigan abrirse camino para salir de la deuda, como se hizo después de1980 mediante la explotación de los consumidores al detalle, sobre todo los consumidores con tarjetas de crédito y los
prestatarios individuales. Habrá una muchedumbre de quiebras, y la gente sufrirá más que nunca a causa de la ley de quiebras, absolutamente favorable a los acreedores, que aprobó el Congreso a instancias de los lobbies bancarios.
Hace unos meses, el Wall Street Journal publicó un editorial describiendo dos posibles escenarios de pesadilla, en caso de que la actual crisis crediticia no fuera abordada correctamente: o bien se produciría un movimiento especulativo contra el dólar, que resultaría en su desplome; o bien la quiebra inesperada de una institución financiera importante provocaría el crash del mercado de valores. La semana pasada, el exjefe del FMI Kenneth Rogoff provocó un alud de ventas en Wall Street al afirmar: lo que está por venir en los próximos meses no es el hundimiento de unos cuantos bancos de mediano tamaño; lo que está por venir es una megahamburguesa; lo que veremos es la quiebra de uno de los grandes bancos de inversión o comerciales. ¿Qué pasa, si Rogoff está en lo cierto, y Merril, Citi o Lehman se van al garete? ¿Bastaría eso para poner al mercado de valores en situación de caída libre?
No necesariamente. Citibank sería nacionalizado, y luego vendido. El principio rector sería: si un banco es demasiado grande para quebrar, deberá ser intervenido y rescatado. Habría que comenzar por revocar la revocación de la ley Glass-Stegall a que procedió la administración Clinton. En lo que hace a Lehman, se le aplicaría el tratamiento dado a Bear Stearns, con venta final (probablemente a un fondo hedge). Merril es mucho más grande, pero podría ser despiezado, supongo. El índice financiero del mercado de valores se desplomaría, pero no necesariamente los precios de las acciones industriales.
De acuerdo con el MarketWatch: En tres meses, de abril a junio, las ganancias de los bancos registraron los segundos peores números desde 1991
Las ganancias del trimestre sumaron sólo 5 mil millones, a mucha distancia de los 36,8 mil millones del mismo trimestre del año pasado, una bajada del 86,5%. En el mismo sentido, y conforme a un artículo de primera plana del Wall Street Journal: Las instituciones financieras tendrán que pagar al menos 787 mil millones de dólares en obligaciones a tipo variable y en otras obligaciones a medio plazo antes de fines de 2009. ¿Cómo pueden enfrentarse los bancos al pago de cerca de 800 mil millones (¡200 mil millones antes de diciembre!) con ganancias tan mediocres como 5 mil millones en un trimestre? ¿Y cómo diablos puede la Reserva Federal mantener en funcionamiento el sistema bancario, si las ganancias ni siquiera cubren el pasivo corriente? ¿Acaso tienen los bancos alguna fuente secreta de ingresos desconocida para nosotros, o es que realmente el sistema marcha hacia el desastre?
La manera tradicional de pagar deudas es endeudándose más. Lo que se hace, simplemente, es añadir al principal de la deuda los intereses debidos, de modo que la deuda crece exponencialmente. Ese es el significado real de la magia del interés compuesto. Significa, no sólo que los ahorros destinados a acumular interés mantienen ritmos de duplicación y reduplicación, sino que también lo hacen las deudas, porque los ahorros que se destinan al préstamo en el lado de los activos de la contabilidad del acreedor (en los EEUU de hoy, el 10% más rico de la población) se convierten en deudas en el lado del pasivo de la contabilidad (el
90% restante de la población).
Los bancos no tienen una fuente secreta de ingresos. La fuente salta a la vista. Lo que harán será entregar sus hipotecas basura a la Reserva federal y tomar dinero prestado por el valor nominal de esa basura, para que el gobierno se quede con ella. La Fed puede, o bien tomar el control del banco, como hizo el Banco de Inglaterra con Northern Rock cuando hace unos meses quebró, o puede permitir que el banco gane dinero timando a sus clientes un poco más.
Entre 2000 y 2006, el valor total de venta al público de la vivienda en los EEUU se dobló, pasando aproximadamente de 11 billones de dólares a 22 billones en sólo 6 años. En los últimos doscientos años, la evolución de los precios de la vivienda a duras penas mantuvo el ritmo de evolución de la inflación, normalmente, con incrementos anuales de entre el 2% y el 3%. Los bajos tipos de interés auspiciados por la Reserva federal han sido la causa principal de esa burbuja inmobiliaria sin precedentes; sin embargo, el exjefe de la Fed Alan Greenspan niega ahora toda responsabilidad en lo que The Economist llama la mayor burbuja de la historia. ¿Entendía Greenspan los problemas que estaba creando con sus políticas monetarias laxas, o había otros motivos en su actuación?
Simplemente, no se preocupó del problema. Él se vio en el papel de animador de una fiesta para gentes capaces de enriquecerse rápidamente. Esas gentes fueron siempre sus principales clientes en sus años en Wall Street, y su tarea allí, según él mismo la entendía, era la de un criado, una especie de pez piloto para tiburones.
La idea de creación de riqueza del señor Greenspan consistía en tomar la línea de menor resistencia e hinchar los precios de los activos. Creía que el camino para permitir que la economía manejara sus excesos de deuda pasaba por hinchar los precios de los activos, de modo que los deudores pudieran tomar préstamos a intereses menguantes ofreciendo un colateral (bienes raíces, acciones y obligaciones) que no dejaba de crecer en el mercado de precios. En su primitiva visión à la Ayn Rand del mundo, una manera de ganar dinero era económica y socialmente tan productiva como cualquier otra. Comprar una propiedad y esperar a que su precio se hinchara lo consideraba tan productivo como invertir en nuevos medios de producción.
Ya desde sus días como cofundador de la NABE (Asociación Nacional de Economistas de Empresa, por sus siglas en inglés), Greenspan se limitaba a observar, como indicadores económicos libres de valores, el PIB y la contabilidad nacional. Esa es su limitación intelectual y conceptual. Ardía en deseos de proporcionar una vía por la que los peritos en inversiones pudieran hacerse ricos, y la manera más expedita de hacerse rico es no dar golpe y conseguir barra libre. Su ideología le llevó al ideario de libre mercado, según el cual el sector financiero se autorregularía, y así, se comportaría honradamente. Pero lo que hizo fue abrir las compuertas de los diques de contención a los granujas financieros. Su vara de medir no distinguía entre el enriquecimiento de Countrywide Financial o el enriquecimiento de Enron y la expansión de los medios de producción de General Motors u otras
compañías industriales. De modo que la economía se ahuecó, lo cual, sin embargo, no se reflejaba en ninguno de los índices métricos a los que él prestaba atención desde su poltrona en la Reserva federal.
Así que, cuando los periodistas y los medios de comunicación proclamaban como una sorpresa de todo punto inesperada cualquier bajón en el mercado, él mismo andaba tan perdido como un lemming corriendo a piñón fijo hacia el despeñadero. Es un instinto inherente a los chicos del libre mercado.
El mercado inmobiliario está en caída libre, marcando día tras día nuevos récords en lo tocante a embargos, volumen de invendidos y bajada de precios. El sistema bancario se halla en una condición todavía peor; descapitalizado y enterrado bajo una montaña de activos desvalorizados. Parece haber un consenso creciente en que esos problemas no son sólo parte de un bajón económico, sino el resultado directo de las políticas monetarias de la Fed. ¿Estamos asistiendo al colapso de los modelos de banco central como forma de regulación de los mercados? ¿Cree usted que la actual crisis terminará reforzando al sistema actual, o al revés, que su fracaso facilitará el que el pueblo norteamericano gane mayor control sobre la política monetaria?
¿Qué quiere usted decir con fracaso? Su perspectiva es la de una mirada de abajo arriba. Pero el modelo financiero ha sido un gran éxito desde el punto de vista de quienes se hallan en la cúspide de la pirámide, mirando de arriba abajo. La economía se ha polarizado a punto tal, que el 10% más rico de la población posee el 85% de la riqueza nacional. Nunca antes el 90% de la población restante había estado tan endeudada, nunca antes había dependido tanto de los ricos. El poder de éstos sobrepasa con mucho al que hayan tenido en cualquier época de la que quede constancia estadística.
Tiene usted que darse cuenta de que lo que ellos de verdad pretenden es arrasar la Ilustración, terminar con la filosofía moral y los valores sociales de la economía política clásica, que culminaron en la legislación de la Era Progresista, así como en las instituciones del New Deal. No pretenden que la economía sea más igualitaria, y no pretenden compartir poder. La codicia de la elite rica es (como bien observó Aristóteles) infinita. De modo que lo que a usted le parece una violación de los valores tradicionales lo que es, en realidad, es una reafirmación de los valores preindustriales, feudales. La economía está retrocediendo por un camino que lleva a la servidumbre por deudas. El camino de servidumbre no es el progreso económico públicamente patrocinado y estimulado; es, al revés, el desmantelamiento de la economía pública y del Estado, la disolución de las agencias reguladoras, a fin de crear una nueva elite de tipo feudal.
La antigua Unión Soviética suministra un modelo de lo que los neoliberales querrían crear. No sólo en Rusia, sino también en los Estados bálticos y en otras antiguas repúblicas soviéticas, lo que se hizo fue crear cleptocracias locales, al estilo de Pinochet. En Rusia, los cleptócratas fundaron un partido local explícitamente pinochestista, el Partido de las Fuerzas de Derecha.
Para que el pueblo norteamericano, o cualquier otro pueblo, pueda
llegar a tener más control sobre la política monetaria, lo que necesita, por lo pronto, es una doctrina económica que fije lo que debería ser una buena política monetaria. A comienzos del siglo XIX, los seguidores de St. Simon en Francia empezaron a desarrollar una doctrina así. A fines de ese siglo, la Europa central la aplicó políticamente, movilizando el sistema bancario y financiero para promover la industrialización de forma conjugada con el Estado (y, para decirlo todo, usando como catalizador el gasto militar y naval). Pero todo eso desapareció de la historia del pensamiento económico, y a punto tal, que ni siquiera se menciona ya a los estudiantes de economía. Los Chicago Boys han conseguido censurar cualquier alternativa a su racionalización, en términos de libre mercado, del despojo de activos y de la polarización económica.
Mi modelo pasaría por convertir a los bancos centrales en parte del Tesoro, no simplemente en un comité de directores diligentemente serviles del rapaz sistema bancario comercial. Usted mencionaba antes los escritos de Henry Liu, y yo creo que él ha llegado a la misma conclusión en sus artículos para el Asia Times.
¿Ve usted a la Reserva federal como una organización económica diseñada principalmente para mantener el orden en los mercados a través de los tipos de interés y de medidas regulativas, o como una institución política cuyos objetivos son imponer al resto del mundo un modelo de capitalismo dominado por los EEUU?
¿Está usted de broma? La Fed ha convertido mantener el orden en un eufemismo de consolidar el poder del sector financiero, y más en general, de todo el sector FIRE (Finanzas, Seguros, Bienes Raíces, por su acrónimo en inglés) sobre la economía real de la producción y el consumo. Sus dirigentes ven el ejercicio de su tarea como una comisión cuyo comitente es el sistema bancario y consistente en permitir que ese sistema gane dinero procedente del resto de la sociedad. Actúan como un comité de directores encargados de combatir la regulación, de apoyar a Wall Street, de bloquear cualquier revigorización de leyes antiusura, de promover unos mercados libres prácticamente indistinguibles del fraude financiero descarado, de despenalizar las malas prácticas, y sobre todo: encargado de hinchar el precio de la propiedad en relación con los salarios de los trabajadores y aun en relación con los beneficios de los industriales.
La tarea de la Fed no es realmente imponer el Consenso de Washington al resto del mundo. Esa es la tarea del Banco Mundial y del FMI, coordinados a través del Tesoro norteamericano (del modo más palmario, con Robert Rubin durante la administración Clinton) y de la Agencia Internacional para el Desarrollo y apoyados con acciones encubiertas de la CIA y del National Endowment for Democracy. No se necesitan políticas monetarias para hacer eso; basta el ingenio truhanesco a gran escala
y llamarlo cabildeo a favor de la promoción de los valores democráticos: valores consistentes en combatir la capacidad de los Estados para regular o controlar las finanzas en todo el mundo. El poder financiero es inherentemente cosmopolita, y como tal, antagónico del poder de los gobiernos nacionales.
La Fed y otras agencias gubernamentales, Wall Street y el resto de la economía forman parte de un sistema de conjunto. Ha de verse
cada agencia en el contexto de ese sistema y de sus dinámicas. Y esas dinámicas son dinámicas de polarización que echan su raíz, sobre todo, en mecanismos financieros. De modo que volvemos a la magia del interés compuesto, ahora ampliado para incluir la libre creación de crédito y el libre arbitraje.
El problema es que nada de eso está incluido en el currículum académico. Y el silencio de los principales medios de comunicación, la incapacidad de los mismos para informar de esos asuntos, o aun para reconocerlos, hace que resulten invisibles, salvo para sus beneficiarios, que son quienes manejan el sistema.
Michael Hudson es ex economista de Wall Street especializado en balanza de pagos y bienes inmobiliarios en el Chase Manhattan Bank (ahora JPMorgan Chase & Co.), Arthur Anderson y después en el Hudson Institute. En 1990 colaboró en el establecimiento del primer fondo soberano de deuda del mundo para Scudder Stevens & Clark. El Dr. Hudson fue asesor económico en jefe de Dennis Kucinich en la reciente campaña primaria presidencial demócrata y ha asesorado a los gobiernos de los EEUU, Canadá, México y Letonia, así como al Instituto de Naciones Unidas para la Formación y la Investigación. Distinguido profesor investigador en la Universidad de Missouri de la ciudad de Kansas, es autor de numerosos libros, entre ellos Super Imperialism: The Economic Strategy of American Empire.
Traducción parawww.sinpermiso.info: Ricardo Timón www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=...
2008-09-06 01:14:56
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QUEBRADOS
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"Quebrado" el sistema financiero de EU, afirma Paul Volcker
Anticipó que en esta década, y "en medio de toda esta innovación financiera" se registrará el más bajo crecimiento económico de cualquier década desde la Gran Depresión de la década de los años 30.
Vie, 05/09/2008 - 16:11
Montreal.-- El sistema financiero que se aplica en Estados Unidos y Reino Unido "está quebrado", aseguró hoy en Calgary, Paul Volcker, ex presidente de la Reserva Federal estadunidense.
"El brillante y nuevo sistema financiero practicado en Estados Unidos, Reino Unido y otros países, está quebrado", dijo Volcker al participar en una reunión de banqueros en Calgary, Alberta, donde aseguró que la actual crisis financiera es "la más complicada" que le ha tocado vivir.
Anticipó que en esta década, y "en medio de toda esta innovación financiera" se registrará el más bajo crecimiento económico de cualquier década desde la Gran Depresión de la década de los años 30.
Si las economías de Estados Unidos, Europa y Japón no se recuperan, subrayó, habrá más pérdidas por el colapso del mercado de deuda respaldada por los préstamos hipotecarios, pérdidas que ya se elevan a 500 mil millones de dólares.
De acuerdo con el ex presidente de la FED (1979-1987), es necesario realizar cambios en las regulaciones del sector financiero mundial.
Recordó que hace tres décadas los bancos en Estados Unidos eran responsables del 60 por ciento de la emisión de crédito, y
actualmente sólo del 30 por ciento por la ampliación de la "securización".
La "securización" permite a las firmas financieras "empaquetar" valores como las hipotecas "subprime" en bonos e instrumentos financieros que después dividen para venderlos en partes a inversores y empresas, repartiendo así supuestamente- el riesgo.
Fueron esas "divisiones" contaminadas por la crisis hipotecaria -que comenzó en la rama "subprime" y se extendió a todo el sistema hipotecario y crediticio estadunidense-, que hizo perder el valor de otros cientos de miles de millones de dólares en instrumentos financieros.
2008-09-06 01:24:40
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LA GRAN....
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Gran Bretaña
05/09/2008 :: 10:21 h.
Descenso de las ventas de coches, pérdida de valor de las casas, hogares cada día más endeudados, aumento de la morosidad, caída del ahorro de las familias y la confianza de los consumidores por los suelos son algunos de los síntomas que colocan a la economía de Reino Unido a las puertas de la recesión, por primera vez en 16 años. El galopante incremento de la inflación coarta el margen de actuación del Gobierno para atajar el problema.
Los síntomas de una inminente recesión se acumulan en Gran Bretaña sin que el primer ministro, Gordon Brown, que lucha por su propia supervivencia política, pueda hacer gran cosa por evitarla. Así, las ventas de coches cayeron en agosto a su nivel más bajo en los últimos cuarenta años con sólo 63.255 automóviles vendidos durante ese mes. Entre las marcas más afectadas están algunas de las más caras como , que sufrió una caída de ventas del 67 por ciento -sólo vendió 19 coches en agosto-, Land Rover, cuyas ventas cayeron un 58 por ciento o Jaguar, que vendió un 41 por ciento menos.
Por su parte, según Halifax, la mayor entidad hipotecaria del país, la propiedad inmobiliaria media perdió un 12,7 % de su valor -unas 25.400 libras (más de 31.000 euros)- en un solo año, lo que tiene a su vez impacto en la capacidad de endeudamiento de los hogares. El número de morosos y de desahucios de personas que han contratado hipotecas para adquirir una vivienda creció mientras tanto fuertemente durante el segundo trimestre del año, según un análisis de la agencia calificadora Moody´s.
Los ahorros de las familias están también en su nivel más bajo desde hace más de un siglo tras caer un 48 % y el número de británicos que se embarca en un plan de pensiones se redujo también en un millón hasta siete millones en los doce últimos meses. La confianza del consumidor bajó en julio a 51 puntos, lo que supone una caída del 46 % con respecto a igual mes del 2007, la mayor desde mayo del 2004.
La crisis se nota especialmente en el comercio de comestibles: los clientes consumen cada vez menos alimentos orgánicos y optan por la comida más barata que encuentran, lo que beneficia sobre todo a los supermercados más baratos como Aldi o Lidl, que han visto crecer rápidamente sus ventas.
La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico advirtió esta semana de que la economía británica puede entrar en recesión en el segundo semestre con caídas del 0,3 y el 0,4 % en el tercer y cuarto trimestre, respectivamente. El Banco de Inglaterra se ve mientras tanto atado de pies y manos por considerar de momento el peligro de inflación aún más grave que la amenaza de recesión económica y este jueves no tuvo más remedio que mantener los tipos de interés inalterados en un 5 por ciento por quinto mes consecutivo.
El índice de precios al consumo alcanzó en efecto en julio el 4,4% en tasa interanual, más del doble del objetivo oficial de 2%. Gordon Brown, que mientras ocupó la cartera de Economía en el Gobierno de Tony Blair, no dejó de presumir ante propios y extraños de haber presidido el mayor período de estabilidad económica de los últimos decenios, se ve así inundado de malas noticias.
2008-09-06 01:42:59
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Sociedad Deportes Columna publicada el 07-08-2008
Autor: ALBERTO RECARTE
III) Los balances de las instituciones financieras
1. Es un sector muy poco capitalizado
Los Fondos Propios y el pasivo a largo plazo son más pequeños, en relación a su pasivo total, que en cualquier otro sector. Es un sector, por definición, altamente "apalancado". Típicamente son Fondos Propios sólo entre el 6% y el 7% del total del pasivo. Pueden prestar, aproximadamente, entre 10 y 12 veces la cantidad que suponen la suma de sus fondos propios, provisiones, y parte de su pasivo a largo plazo. Las normas sobre liquidez y ratios de solvencia de todo tipo de entidades financieras son especialmente rigurosas. Por ejemplo, si un banco pierde el 50% de sus fondos propios y computables, que son sólo, aproximadamente, un 10% del total de su balance, tiene que reducir sus préstamos en diez veces esa cantidad. Por eso, en la historia reciente, cuando grandes bancos, como el UBS y el Citibank, han perdido una proporción importante de su capital, han tenido que recapitalizarse rápidamente. En otro caso, tendrían que haber reducido sus préstamos en la cuantía de esas pérdidas de capital multiplicadas por diez, en promedio. Una crisis tremenda de liquidez para sus prestatarios y para todo el sistema monetario internacional.
2. La salud del sistema financiero español
Volvamos a España. El sistema financiero español es diferente del de otros países desarrollados por el peso de las cajas, unas instituciones atípicas, en el mismo. Las cajas suponen más del 50% del total de préstamos y créditos a empresas y particulares en España. Pero, si pierden su capital, no pueden reponerlo fácilmente. Tendrían que emitir cuotas participativas, como acaba de hacer, por primera vez en la historia, la CAM con un fracaso estruendoso o emitir deuda a largo plazo, que compre alguien. Ahora mismo, esa posible venta es una tarea casi imposible, porque casi nadie en el mundo quiere obligaciones emitidas por cualquier banco del mundo. Y si es español, las dificultades de colocación aumentan.
El Banco de España, los comentaristas, los analistas nacionales e internacionales no dejan de hablar de la salud del sistema financiero español; rectifico: lo han hecho hasta la suspensión de pagos de Martinsa-Fadesa. Pero es un hecho que, a mediados de 2007, la banca española tenía más fondos propios y computables, en promedio, que la de otros países desarrollados (en torno al 12% del total del pasivo); y ha sido más prudente porque en esto el Banco de España ha sido más ortodoxo que otros a la hora de sacar activos fuera del balance vendiéndolos a terceros. Muchos de esos activos se han demostrado problemáticos, como las hipotecas subprime en Estados Unidos, que los bancos habían colocado entre todo tipo de instituciones y sobre las que se ha demostrado que tenían responsabilidad jurídica patrimonial, porque esas ventas de activos estaban sujetas a muchas condiciones, que implicaban obligaciones de los propios bancos vendedores con los compradores últimos de esos productos.
Las instituciones financieras españolas han sido, pues, mucho más ortodoxas en su comportamiento, al menos aparentemente. En conjunto tienen, incluso, más provisiones que las de otros países para hacer frente a posibles pérdidas por créditos que puedan entrar en morosidad, porque el Banco de España les obligó a dotar un fondo de provisión genérico, por temor a que el excesivo crecimiento de sus créditos terminara por provocarles problemas de solvencia. Pero estamos hablando, quizá, del 2% del activo total. No más. Lo que resulta ser una cifra muy alta en relación a la que tienen los bancos de otros países, pero es una cifra irrelevante ante crisis profundas o sistémicas, en las que pueden perderse muchos fondos propios porque lo que está hinchado por el exceso de oferta monetaria es el valor de los activos.
Esta es una situación nueva para todos menos para los que recuerden lo que ocurrió con la crisis japonesa que afecta a la solvencia de todo el sistema. Ninguna autoridad monetaria ha sabido cómo afrontar el problema de la subida del precio de los activos (como el suelo urbano, las viviendas, el suelo rústico o incluso el oro). Todas han optado por controlar el IPC, como si la compra de activos no fuera o pudiera llegar a ser la principal decisión económica en la historia de una familia o una persona. Los bancos centrales han permitido un aumento descontrolado de la oferta monetaria, porque no se reflejaba en un crecimiento proporcional de los Índices de Precios de Consumo. Ahora es la banca la que tendrá que afrontar un ajuste en el que los precios de los activos, que han sido la base para la concesión de créditos, tienen que bajar. Y, sin embargo, teníamos el ejemplo de Japón que ha tardado más de doce años en resolver una crisis en la que también se hinchó desmesuradamente el precio de los activos inmobiliarios.
3. Los auténticos riesgos del sistema financiero español
El conjunto de la banca en España, bancos y cajas, soporta, ahora mismo, en mi opinión, muchos más riesgos que la de la mayoría de los países, incluido Estados Unidos con sus hipotecas subprime, que, al fin y al cabo, sólo alcanzaban los 500.000 millones de dólares, una cifra muy elevada, pero reducida en relación a los fondos propios totales del sistema financiero que opera en Estados Unidos. ¿Por qué hago esa afirmación? Por muchas y complicadas razones que voy a intentar exponer.
Analicen, de entrada, los dos siguientes cuadros, en los que aparecen la suma total de créditos concedidos desde el año 2000 a los distintos sectores productivos españoles y la evolución de los Fondos Propios de la Banca.
Cuadro nº1
Total crédito a OSR (otros sectores residentes) para financiar activos productivos (millones de euros)
Año Total Agricultura Industria Construcción Comercio y reparaciones Hostelería Transporte y comunicaciones Intermediación Financiera Actividades Inmobiliarias
2000 302.034 13.141 78.588 42.627 37.067 10.483 21.829 16.268 33.559
2001 330.591 13.320 82.959 46.412 40.179 12.322 22.368 13.029 41.840
2002 368.466 15.122 85.762 57.376 42.589 14.061 26.723 12.707 55.031
2003 411.986 16.402 85.829 65.784 45.010 16.041 27.386 12.373 77.980
2004 482.984 18.104 90.487 78.372 49.360 18.636 31.144 17.686 112.165
2005 604.061 20.738 104.695 100.761 59.629 22.126 35.469 13.521 162.087
2006 781.644 23.014 119.488 134.317 70.899 25.633 40.170 18.364 244.050
2007 943.086 25.245 141.571 153.453 82.397 29.260 43.875 32.482 303.514
2008* 962.333 25.003 143.816 154.237 84.491 29.523 45.672 34.149 311.279
* Primer trimestre
Fuente: Banco Central Europeo. Banco de España. Boletín estadístico junio/08
Cuadro nº2
Patrimonio neto de las instituciones financieras españolas (millones de euros)
Año Patrimonio
2002 86.977
2003 90.437
2004 111.688
2005 130.561
2006 148.787
2007 174.922
2008 172.927
Fuente: Banco Central Europeo. Banco de España. Boletín estadístico junio/08
Las denominadas "actividades inmobiliarias" son los créditos a los promotores inmobiliarios, que se han multiplicado por diez en ocho años, mientras que el "patrimonio neto" de las instituciones financieras se ha multiplicado por dos. Después analizaremos los riesgos de pérdida de principal de esos 311.279 millones de euros, que superan en más de 100.000 millones de euros los fondos propios del conjunto de las entidades financieras españolas. Pero, de entrada, mi preocupación, y la de muchos analistas, es que, en esta crisis, suspenderán pagos una proporción importante de esos promotores. Y el valor de sus activos, en particular el suelo, tiene probablemente un valor de mercado muy inferior del de compra, por lo que las pérdidas para el sector financiero español y los bancos extranjeros que los han financiado pueden ser devastadoras.
2008-09-06 16:29:25
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anonimo
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YVKE Mundial :: Internacionales
Análisis de Wall Street
Crisis económica en Estados Unidos continuará hasta 2010
Hace ahora un año que la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo (BCE), los árbitros de la política monetaria a ambos lados del Atlántico, se veían obligados a inyectar a los mercados 250.000 millones de dólares para que éstos pudieran operar.
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Recesión en Estados Unidos durará al menos 18 meses y llevará a la insolvencia a muchos bancos, pronostica el prestigioso economista Nouriel Roubini. Dicha situación hará que sean los contribuyentes de Estados Unidos los que, al final, tengan que pagar una multimillonaria factura, de entre 1 y 2 billones de dólares, por los rescates a los que se ha visto obligada, agregó el economista al diario especializado Barron's (propiedad de The Wall Street Journal).
Y es que por cuenta de la reciente crisis, en el camino ocho bancos estadounidenses han ido a la quiebra y, de manera general, las instituciones bancarias de este país se han anotado en un año más de 350.000 millones de dólares en amortizaciones por depreciación de activos. Por eso, la crisis crediticia que desató el derrumbe del sector de las hipotecas de alto riesgo o "subprime" en EEUU ha hecho que Wall Street atraviese un oscuro túnel en el que los analistas aseguran que no se verá la luz hasta al menos dos años y medio.
Hace ahora un año que la Reserva Federal de Estados Unidos y el Banco Central Europeo (BCE), los árbitros de la política monetaria a ambos lados del Atlántico, se veían obligados a inyectar a los mercados 250.000 millones de dólares para que éstos pudieran operar.
"En restrospectiva, se puede decir que los hechos que se conocen como la crisis crediticia de 2007 y 2008 son los más graves en décadas con daños visibles no solo en el sector financiero, sino a toda la economía", señala un informe de 176 páginas elaborado por un grupo de ejecutivos de Wall Street sobre las turbulencias de los mercados y que se ha difundido esta semana.
Los autores del informe, elaborado por el Policy Group y en el que han intervenido directivos de Goldman Sachs, HSBC, Lehman Brothers, JPMorgan Chase, Morgan Stanley o Citigrop, entre otros, reconocen que "la industria fracasó a la hora de pronosticar el desastre financiero del año pasado y lo que las empresas podían hacer para mejorar la gestión de riesgos".
Desde entonces, los bancos y los inversores estadounidenses han vivido al borde del ataque de nervios, y han visto como el Dow Jones, el índice más importante de Wall Street, perdía una media del 14 por ciento, y cómo se desmoronaban algunas de sus más grandes instituciones financieras.
Bear Stearns, Merrill Lynch, Citigroup, Countrywide, UBS, Fannie Mae o Freddie Mac, entre otros poderosos y prestigiosos nombres de las finanzas, han sido los protagonistas de los últimos meses, en los que algunos grandes ejecutivos han perdido sus puestos de trabajo y han visto el fin de sus carreras profesionales. Además muchos inversores han perdido sus ahorros y la confianza en los mercados, y muchos trabajadores del sector bancario han acabado sin empleo, pues los despidos han sido masivos.
Los ejecutivos que han elaborado el estudio del Policy Group de Nueva York señalan que "el coste de la crisis de los mercados en términos económicos, financieros y humanos ha alcanzado proporciones asombrosas y después de 12 meses quedan muchas vulnerabilidades".
Para los expertos, la recuperación no se va a producir hasta finales de 2010 o principios de 2011. Ahora muchos expertos señalan que los síntomas de la crisis que estalló hace un año eran evidentes con anterioridad y que muy pocos quisieron o supieron leerlos de manera adecuada antes del fatídico 9 de agosto.
Los ejecutivos de Wall Street admiten hoy en ese documento que la complejidad y las características de algunos instrumentos financieros "eran tan opacas que incluso las instituciones más sofisticadas del mundo y sus gestores se vieron fuera de guardia".
Muchos quedaron sorprendidos cuando en febrero de 2007 el británico HSBC, el mayor banco europeo, informó de que aumentaba sus reservas para hacer frente a la mala situación del mercado hipotecario estadounidense, en donde las deudas incobrables de sus clientes ascendían a 11.340 millones de euros ese año.
La señal de alarma definitiva sonó el 17 de julio cuando el banco estadounidense Bear Stearns informó de que dos de sus millonarios fondos de inversión de alto riesgo (hedge funds) habían quebrado, y ello le costaba a sus inversores más de 1.600 millones de dólares.
Tras ese banco, que hace unos meses tuvo que ser rescatado por el JP Morgan Chase en una operación orquestada por la misma Reserva Federal, siguieron las millonarias amortizaciones por depreciación de activos de instituciones como Citigoup y Merrill Lynch, o la hipotecaria Countrywide (comprada por Bank of America por 4.000 millones de dólares), que veían cómo esos activos no valían nada.
Fannie Mae y Freddie Mac, dos empresas creadas por el Gobierno de EEUU para resolver los problemas de vivienda durante la Gran Depresión y que operan como entidades autónomas con el respaldo público, han sido las últimas víctimas de una crisis y la factura que su rescate ha supuesto para el contribuyente estadounidense supera los 25.000 millones de dólares.
Multimillonaria pérdida de Fannie Mae
El gigante de la refinanciación hipotecaria Fannie Mae reportó una pérdida de 2.300 millones de dólares en el segundo trimestre, más de tres veces lo previsto por los analistas. La pérdida por acción fue de 2,54 dólares, contra una estimación previa de los analistas de 0,69.
Esta sociedad anónima que es patrocinada por el gobierno, así como su homóloga Freddie Mac, sostienen alrededor de la mitad del gigantesco mercado de vivienda estadounidense, que está sufriendo su peor crisis en varias décadas. El miércoles, Freddie Mac también reportó una pérdida en el segundo trimestre de más que el triple de las expectativas del mercado, a 821 millones de dólares.
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Heison Moreno
2008-09-07 11:04:06
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