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La quiebra del ladrillo amenaza ya con un impago de deuda superior a los 16.000 millones.
La profunda crisis inmobiliaria se ha cobrado la suspensión de pagos de 9 grandes empresas tan sólo en marzo, a un ritmo de dos compañías cada semana. La sucesión de quiebras y la delicada situación que sufren algunas de las más importantes compañías del país pone en jaque a miles de acreedores (tanto entidades financieras como proveedores): más de 16.000 millones de euros penden de un hilo. El volumen de impago podría ascender a casi el 1,6 por ciento del PIB nacional.
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