El retraso en las ayudas del Consell hipoteca a los centros de discapacitados
ÁFRICA PRADO
El retraso en el pago de las subvenciones del Consell para el mantenimiento de los centros de discapacitados y enfermos mentales obliga a las entidades sin ánimo de lucro que las gestionan a endeudarse y a buscar financiación alternativa para poder sobrevivir los primeros meses del año. En esta situación se encuentran más de 150 centros en la Comunidad -medio centenar en la provincia de Alicante, con más de 1.500 usuarios- que aún no han percibido la ayuda de Bienestar Social correspondiente a 2008, aunque la Generalitat les ha asegurado que el pago será inminente al autorizar la primera aportación urgente de 22 millones de euros, según señaló ayer la patronal del sector, FEAD.
Mientras dichas subvenciones llegan, las entidades deben hacer milagros para hacer frente a los gastos durante los primeros meses del año mediante la búsqueda de donativos, la reorganización de sus fondos o la suscripción de préstamos bancarios. "Recurrimos a los bancos continuamente porque tenemos que funcionar y sabemos que los 4 o 5 primeros meses del año no vamos a tener esos fondos", señala Carlos Giner, director de APSA, con 235 discapacitados intelectuales bajo su atención, que añade que "no paramos de hacer campañas de socios, pedir subvenciones a otras entidades o galas benéficas. Sólo en nóminas, tenemos que hacer frente a 160.000 euros al mes y, aunque tengamos atención diferencial de los bancos, pagamos intereses igual".
De modo parecido opina Ana Carratalá, directora del centro San Rafael, con un centenar de discapacitados gravemente afectados: "Un 75% de los ingresos de estos centros provienen de la administración pública y casi todo el sector está en régimen de subvención y depende de ellas, por eso pedimos un convenio anual o plurianual. Es sangrante porque esta atención se contempla como una cosa graciable y es básica". Las asociaciones de familiares de enfermos mentales y de personas autistas también viven situaciones parejas y añaden que los préstamos son normales "para sobrevivir".
El pago extraordinario autorizado el viernes por el Consell se produce después de que este año la convocatoria de subvenciones se retrasara, sin tiempo a realizar la valoración de ayudas. La patronal presionó para este pago "porque veíamos que llegaba junio y no cobrábamos" y señala que el Consell se ha comprometido a un segundo pago el mes que viene y un tercero, que recogerá la homologación salarial reclamada, en septiembre, hasta llegar a los 50 millones que recogen los presupuestos.