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Abandonar el barco
En román paladino, es de eso y no de otra cosa de lo que se trata: de abandono del barco, de huida, de inequívoca "espantá". Y eso, se venda como se quiera o pueda vender, es así, independientemente de que tal comportamiento produzca cualquier tipo de conmoción o, como parece ser el caso, la más clamorosa indiferencia. Pero tratar de "vestir la criatura" con cualquier tipo de adorno o floritura, no puede más que concitar el cachondeo, la conmiseración y la vergüenza ajena. Difícil, por tanto, es esperar que nadie, salvo algún adulador o siervo, alabe semejante actitud o la defienda como conducta ejemplar a seguir. Y es más difícil, sobre todo si se hace desde la óptica de un partido progresista y de izquierdas, a donde se supone que se viene a bregar, a servir y a resistir; a bregar, a servir y a resistir, cuando toca gobernar; y a bregar más, a servir más y a resistir más cuando toca oposición. Y nunca a lucrarse o medrar cuando se gana el gobierno; como tampoco buscarse otro gobierno cuando los ciudadanos te sitúan en la oposición. Y todo ello con gustos personales, vocaciones personales, orgullos personales y zarandajas personales aparte.
Así pues, crítica y rechazos unánimes a un mal ejemplo y a un mal precedente, que, encima, se tratan de minimizar y camuflar con la vieja y mezquina táctica de tapar las vergüenzas propias esparciendo sospechas, coceando descalificaciones o recurriendo a falaces casos similares. Porque que te quede claro, queridísima Vida para Alicante, que ni tu caso ni tu actitud son los mismos que los casos y actitudes de los cabeza de lista que te precedieron en la portavocía de la oposición municipal. Por ejemplo: Ángel Luna ostentaba la Alcaldía de Alicante y, en 1995, los ciudadanos lo enviaron a la oposición; más tarde, truncada la continuidad del proyecto socialista y después de ser acusado por los de siempre, dentro y fuera del Ayuntamiento, de "ser el mejor defensor de los constructores y empresarios" (hay hemeroteca a disposición) tomó la decisión (cuestionable) de dejar la política institucional e, incluso, sus altas responsabilidades dentro del PSOE; y, sí es cierto que se marchó a empresas que, ostentando él la Alcaldía, habían contratado, a veces polémicamente, con el Ayuntamiento, también es cierto que, en su momento, aquel compañero ex alcalde y ex portavoz, cuya trayectoria dijiste en campaña querer emular, ya dio las explicaciones que consideró más oportunas, de manera que, hoy se encuentra nuevamente en primera línea del campo político institucional, sin que, ¡oh, milagro!, nadie (ni siquiera los de "la INFORMACION") se haya rasgado, todavía, las vestiduras.
De José Antonio Pina, recordar cómo ganó unas primarias y cómo recuperó votos y un concejal para el PSOE. Pero, una vez más, los de siempre, los de la Pinza y el Sorpasso, los Profesionales del Insulto y la Calumnia de Alicante (en adelante PICA), le montaron escandalera tras escandalera (viaje al País Vasco, pasividad y otras cosas en la contrata de basuras, etcétera), aunque se mantuvo firme en su puesto de concejal hasta el final del mandato, para, a continuación, volver dignamente a su docencia universitaria sin abandonar ningún barco ni bandera alguna.
Y, finalmente, Blas Bernal abandonó su responsabilidad al forzar a su grupo a votar sí al Plan Rabasa, luego se presentó junto con Almarcha para decir que no eran corruptos con una declaración de bienes, al poco Blas Bernal se iba a Trabajar con Ortiz para asumir la Dirección deportiva del Hercules (Recordemos que es una persona sin formación alguna en la materia de deporte) siendo la pasada legislatura la única en oposición en la que ningún concejal socialista abandonó el puesto para el que había sido elegido; ese Blas Bernal, que es, un magnífico trabajador de Enrique Ortiz, fue volteado (con V) mediante un sordo y miserable golpe de estado promovido, exigido, jaleado y aplaudido por los de siempre, por los de la Pinza y el sorpasso frustrado, por los Predicadores de la Izquierda Caviar Alicantina (más PICA), por aquellos que no podían soportar que unos "irrelevantes" estuvieran ganándole el terreno al PP y pudieran llegar a la Alcaldía sin los debidos peajes, reverencias y sometimientos a las clarividentes vanguardias imprescindibles; por aquellos que, en definitiva y desde lustros, reclaman para sí, en exclusiva, la vitola de anti-PP, pero dedicando sus más selectos esfuerzos a la destrucción política y personal de todo aquel socialista que no les baile el agua, que no les lama los catedráticos zapatos o que simplemente les lleve la contraria o reivindique su derecho a equivocarse. Tú los conoces bien, Vital Etel-vina; fíjate cómo has pasado a ser denominada Vacua Etelvina por todos ellos, a pesar de ese tu gran gesto de haberles puesto a sus pies ese nutrido grupo de "maníficos políticos" conformados por concejales y asesores socialistas alicantinos frenteal grupo anterior formado por los vagos y maleantes que resultaron: Blas, Almarcha, Franco, Manoles....
o, querida Etelvina, no cuela tu táctica. Te podías haber ido evitando el ruido y pasando lo más desapercibida posible. Pero tu vocación de vedette te ha traicionado y algunos nos sentimos insultados y estafados. Y éstas son cosas que no deben permitírsele a nadie, pero mucho menos a alguien que sólo conoce, en su currículum político, la designación, la cooptación, el derecho a veto y a exclusión, la complacencia y justificación interesadas ante maniobras antiestatutarias y, finalmente, la larga y mágica cambiada hacia los automerecidos territorios estelares. No, Etelvina. Vete (con V) a donde te dé la gana. Huye del trabajo, del esfuerzo y del sacrificio a los que te comprometiste. Goza de las mieles de los proyectos victoriosos y deja a los remeros que breguen con tu proyecto derrotado. Pero no nos salves más ni nos tomes más por imbéciles. A muchos nos queda muy claro que aquella prestada "V" de Vedette ya ha terminado y que, en cambio, ya solamente nos queda tu verdadera "E" de tremenda "Espantá".
Muy triste. Muy triste y muy lamentable todo.
Andrés Cremades López fue concejal del PCE en el Ayuntamiento de Alicante en la primera legislatura democrática.
Luis Almarcha
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